Presenta un elegante color piel de cebolla con delicados reflejos bronce. En nariz ofrece una gran complejidad aromática, donde aparecen notas de fruta de hueso, frutas del bosque, hierbas aromáticas de monte bajo, flores secas, especias, tostados finos y una madera perfectamente integrada. En boca destaca por su volumen, frescura y equilibrio, con una textura sedosa, gran persistencia y una sorprendente capacidad gastronómica. Es un rosado serio, profundo y de larga evolución, más cercano por estructura a un gran blanco con crianza que a un rosado tradicional.
Perfil sensorial
Sabías que
Aunque es un rosado, 200 Monges Rosado Reserva permanece más tiempo en barrica y botella que muchos vinos tintos Reserva de Rioja. La propia bodega lo define como un vino con "alma de blanco", ya que combina la frescura de un rosado con la complejidad, longevidad y capacidad gastronómica propias de los grandes vinos de guarda.